YO QUIERO SER COMO GINÉS
Juan José Sánchez-Oro Rosa Parafraseando a la adolescente de esa reciente película que quería ser como Beckham, yo quiero ser como Ginés Gómez de Salazar y pasear por la Miróbriga del siglo XVII que nos ha dibujado al detalle Martín Benito. Quiero probar la migá en Abusejo, subir a la ciudad de Caliabria, descender al pozo Airón, buscar oro en el Águeda, toparme con bandidos, hechiceras o moros y tantas más cosas extraordinarias que le suceden al bueno de Ginés en sus andanzas por cada rincón del obispado. Un relato cincelado a golpe de fiel prosa de época, de tal modo, que uno acaba confundido, no sabiendo bien si está ante una obra de ficción, o si José Ignacio se ha limitado a desempolvar y transcribir un manuscrito hallado casualmente en un oscuro archivo. El Memorial adquiere así el sabor de esas fuentes dudosas como el Necronomicon de Lovecraft o la insuperable biblioteca borgiana que nunca nos terminan de disipar la incertidumbre de saber si existieron en verdad o no. Y es que la narración coloca al lector al borde de lo posible sobre parajes de Ciudad Rodrigo reales que ahora se cubren de leyenda, fantasía y tradición. Sin duda, las peripecias de este clérigo acabarán instalándose en el imaginario colectivo mirobrigense. A buen seguro y no mucho tardar, cualquier viajero de la diócesis será sorprendido por un paisano que interrumpirá su visita para decirle: “Sepa, caballero, que cerca de aquí y según cuentan las gentes del lugar, hace varios siglos, un joven cura vivió unos sucesos curiosos. Todo comenzó...”. Y entonces ese comienzo no tendrá fin. Enhorabuena José Ignacio. |